Caballero Rojas o la voz a través de los Ojos de Animal

Por Juan Pablo Manrique

Alejandra Caballero Rojas tiene voz suave, se rie estridentemente con sonrisa amplia y le gustan los cafés tradicionales de Buenos Aires. Sus raíces son santafesinas, ciudad de la que se vino hace 5 años para ampliar su búsqueda musical y espiritual. “Siempre supe que no me quería quedar a vivir en Santa Fe para siempre”, cuenta a ONtrend. Y agrega: “Vine hace 5 años. Canto desde muy chica porque en mi familia cantaban todos. Ninguno se dedica profesionalmente pero a mi papá le gustaba mucho. Doy clases de canto ahora“.

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Su primera presentación en público fue a los 19. Ella tenía mucha vergüenza, pero lo superó animándose, solución que le propone a todos sus alumnos de canto. Su primera agrupación en su ciudad natal fue Sonido Lila, grupo de Indie/rock alternativo donde el rasgo sobresaliente era cómo su voz potenciaba el espectro musical no convencional para la escena de origen. Sacaron un EP y dos discos (Manteca de Dedos e Inocente Receptáculo)

Parte de la formación original se separó, cada uno siguió sus caminos y la propia dinámica de la distancia hizo que solo mantuviera vínculo musical frecuente con Lisandro, que forma parte de su nuevo proyecto Caballero Rojas. El primer disco de su nuevo proyecto se llama “Ojos de Animal” y salió en plataformas digitales el pasado jueves 17 de agosto.Tiene mucha producción, no es como tomarte un agüita” dice Alejandra, describiendo la textura y combinación de los sonidos.

El corte de difusión “La Piel” combina rasgos de Depeche Mode con su voz. Lo único que se puede decir con certeza, de la forma de cantar de Caballero Rojas, es que nada tiene que ver lo que transmite la cantante con la persona que charla. La intensidad de la voz y su tono envolvente intimida y atrae. Su sencillez, parsimonia y hasta su suave sonido cuando habla contrasta diametralmente con su canto. Para este trabajo discográfico produjo de distinta forma a como venía haciéndolo tradicionalmente. Antes llevaba los temas a la sala de ensayo y entre todos los miembros de su grupo terminaban de darle forma.

“Ahora trabajo mucho en mi casa, en mi estudio y en la computadora, con una guitarra acústica. Con los elementos que tuve, armé. Todavía estoy aprendiendo, soy amateur. Vos podes tener cualquier cosa y crear “, sostiene la cantante, notoriamente satisfecha con el nuevo paradigma creativo. Hace dos años que trabaja independientemente dando clases de canto para poder sostenerse y tener tiempo disponible para trabajar musicalmente. Ahora tiene más espacios para ensayar, producir y para organizar la producción. Desde 2015 tenía las maquetas de “Ojos de Animal”, que luego las llevó a Estudio MADRE.

“El sonido metálico tiene que ver mucho con Buenos Aires, es una exploración”, expresa. Y sigue: “Además yo no soy de escuchar discos tan largos, está bueno que sean 6 temas. La segunda parte, que ya está diagramada, quizás sea un poquito más acústica”. Ojos de animal es el disco es más oscuro que hice. Es una cultura del cemento, de mi relación amor odio con Buenos Aires”, manifiesta sobre el disco. 

Alejandra explica qué le pasa por dentro cuando compone una melodía: una “mezcla de intuición y certeza” la conducen a través de un sendero en el que ella se deja llevar. Cierra los ojos y sabe para donde tiene que ir la canción. “No es que tengo poderes”, dice entre risas. “Pero detecto de esa manera si la canción tiene que ir más grave o cambiar algún aspecto; las palabras, lo intuitivo de la melodía”, revela íntimamente.

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Todo el mundo está en esta etapa evolutiva no solo hay que tener un sueño sino hacerlo realidad. Yo soy una persona con muchas ideas, me gusta escribir, me mantengo mucho en el mundo de las ideas y de la fantasía. Cada uno tiene que ver que es lo que tiene que hacer. Primero creo y después lo hago realidad“, dice Alejandra, quien, por otro lado, tuvo una etapa de plumas. Tiene una tatuada en su antebrazo izquierdo muy larga; ella sostiene que siempre está volando, pero arraigada. Por eso también entran en juego los animales en el disco (un caballo dibujado en su otro antebrazo así lo demuestra)

“Para mi la edad no existe, si tengo 35 años sería un montón de años, pero me siento como si tuviera 20. Por ejemplo, en vitalidad o en sentimientos con la mente más abierta. Creo que cuando tenga 70 me voy a sentir igual, por más que digan que si tenes una arruga ya está, fuiste. Por suerte de a poquito va finalizando eso de que uno tiene que ser joven para lograr lo que quiere”, acota con una risa cómplice, como si fuera una vanguardista del movimiento anti etario.

El director de cine David Lynch tenía un conflicto con su padre; éste le decía que tenía que ir a trabajar porque estaba endeudado y tenía una hija. Él empieza como empleado administrativo en una empresa y renuncia al poco tiempo. Su reflexión es que un artista no puede trabajar en una oficina 9 horas porque el proceso creativo lleva tiempo, momentos de encontrar ideas, momentos de pausa. El mate es el ritual de Caballero Rojas para entrar en clima, así como poner temas musicales de su agrado. Lo que nunca hizo fue dejar de escribir. “Yo escribo poesía también, siempre estoy escribiendo algo y lo guardo. Una de mis formas de crear es hacer collage con los poemas, donde a veces sale la letra primero, a veces las dos cosas o a veces primero la música”, devela Alejandra.

Cuando dejo de esperar el proceso creativo, se dedicó a que sucediera. “Me estaba presionando mucho y eso me limitaba. Cuando te presionas mucho te sale mal o lo que haces no te gusta. Me empezaba a poner mochilas, y eso lo hacía más pesado. Todo el tiempo tenes que estar trabajando mentalmente con eso”, afirma. “Yo bien podría quedarme en mi casa, buscarme un trabajo más tranquilo, tener mucho más alumnos todos los días, no parar y estar como tranquila económicamente. Pero, ¿cuál es la gracia si no dejas algo, si no decís algo?”, sostiene con ímpetu.

Según Alejandra, ahora hay una mente mucho más abierta y divertida en Santa Fe. Antes era todo muy esquemático en su vida allá. Su familia y jefes le marcaban lo que tenía que hacer. “Siempre es difícil eso que te ponen en oposición, pero te inspiran y te dan impulso. Nunca hay que dejar de creer que vos podes hacer algo”, piensa categóricamente.

“A Spinetta lo conocí en Santa Fé, tocando. Era mi cumpleaños de 28, el 21 de febrero 2010. Fui a un evento donde hizo un recital con teclado y con otro músico. Él estaba de novio con Florencia, que es de Santo Tomé. Era super alto y super flaco, y tan bueno. Una humildad tremenda, la gente que lo conoció habla de lo mismo”, recuerda. “La música hace clic en un momento de tu vida, te lleva a ese lugar. A mi me gusta lo que entiendo de nuevo, así que escuché mucho para los árboles, lo mismo me pasó con Gustavo (Cerati), cuando el sacó Bocada yo dije ‘quiero hacer música'”, cuenta.

Hace 2 años que Alejandra no toca en vivo, a pesar de que el contacto con la gente es lo que más le gusta. “Eso siempre lo descubro, la gente es nueva. Me costaba mucho relacionarme con las personas, la música fue mi camino para abrirme con los demás. Cuando uno canta vos te desnudas, tenes que abrir todos tus sentidos. Yo todavía no llegue a mi límite. La voz es más de vos mismo de lo que crees que sos, si querés ser un buen cantante tenes que abrir todas tus emociones”, expresa.

Nina Simone dijo una vez que un deseo profundo que tenía era poder ser libre una vez en el escenario. Siempre estaba pensando, porque la mente vuelve, toma el control. A Nina le hubiese gustado alguna vez ser totalmente libre. Alejandra piensa que dentro de ella existe una necesidad de contar algo, es una búsqueda constante; ver hasta donde puede llegar ese camino.

“No basta con tener una buena voz para ser buena, tampoco tener una buena letra. Para mí tiene que ver con la expresividad, con tu sensibilidad y tu carisma. Lo más importante para uno es no pensar lo que se está diciendo, sino sentir lo que estás cantando. Después de ese punto, todo se hace más mucho más grande cuando lográs conectar con el otro. El que pasa esa barrera, eso es ser artista, concluye Alejandra Caballero Rojas, desnuda espiritualmente. Tiene mucho más por decir. Vale escuchar.

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