Con amor maternal

Por Ignacio Dunand

Una madre que prepara una cena de reencuentro con su hijo. Su estar, su silencio. Lo que piensa en esa espera. Recuerda, ríe, se emociona. Está encendida, la impaciencia la consume y necesita explicarse que sentimientos la tienen capturada. Con esta premisa sencilla pero efectiva, “Todas las canciones de amor” brilla y regala a una exquisita Marilú Marini que, como una hechicera, provoca fascinación e hipnotiza al espectador durante todo este camino.

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La nueva creación del autor cordobés Santiago Loza, dirigida por el aclamado Alejandro Tantanian y estrenada en el Paseo la Plaza es, sin lugar a dudas, una de las mejores ofertas de la cartelera comercial porteña. Y el mayor atractivo de esta propuesta reside en lo cotidiano de la situación que quiere contar. La platea empatiza enseguida con esta mujer que, a través de monólogos acompañados de segmentos musicales, no tiene miedo de desnudar sus pensamientos y hablar de sus miedos y sus inseguridades, del amor que siente por su hijo o del deseo que le provoca Robert, la pareja de su retoño. Pero nada de esto funcionaría sin la gran Marilú Marini, que merece aplausos de pie y le recuerda al amante del teatro que no todo es puramente comercial y que, este arte puede emocionarnos y cautivarnos durante todo el transcurso de nuestra estadía en la sala. Marini es teatro y la gente lo percibe.

La obra comienza con una situación extraordinaria: la madre se levanta y mientras se lava los dientes, el cepillo se rompe. Esta ruptura que la deja atónita le evoca a Martín (Ignacio Monna), su hijo ausente que está viajando a estrechar lazos nuevamente. Loza plantea a esta madre como una soñadora y por eso, podemos verlo a Martín en ciertos momentos claves que acompañan la narrativa de este cuento de amor.

“Todas las canciones de amor” es una joya diferente. Es dulce en los momentos más tiernos pero también puede recordarnos las miserias de nosotros como seres humanos. Y el protagonismo de Marini la convierte en una obra femenina, cargada de guiños hacia aquellas mujeres cansadas de sus vidas de rutina y que aspiran a dejarse llevar por los sueños y el deseo interior.

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La escenografía de esta puesta en escena es cálida y asemeja el estilo de la década de los ’50 con mucho gusto y precisión. A Marilú la acompañan Ignacio Monna, que interpreta al amado hijo y es el protagonista de todos los segmentos musicales que recorren clásicos desde Nito Mestre hasta ABBA, y Diego Penelas que, a cargo del piano y los arreglos musicales es quien nos transporta por melodías y creaciones que son un deleite para el oído. Así y todo, es preciso reafirmar que la que se lleva todas las miradas es ella. La palabra que más bien describe a, quizás la mejor actriz argentina, es magnetismo. El público se queda embelesado y se sumerge en los tonos e intensidades de la personificación de Marilú.

Todos estos componentes hacen que “Todas las canciones de amor” sea motivo de conversación una vez finalizada la obra. En tiempos donde el teatro no está al alcance de todos, pagar una entrada para ver a Marilú Marini es una caricia al alma. Porque con su poesía, construye un universo creíble que, a muchos, les llegará al corazón. Y, por un instante, los hará acordarse de mamá.

  • “Todas las canciones de amor”. Escrita por Santiago Loza y dirigida por Alejandro Tantanian. Con Marilú Marini, Ignacio Monna y Diego Penelas. En el Paseo la Plaza, los días jueves, viernes y sábados a las 20hs, y los domingos a las 19hs.

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