Shakespeare y una historia del siglo XXI

Por Evelyn Cantore

Tarquino, hijo del rey de Roma, ante la ausencia de Colatino, esposo de Lucrecia y muy amigo suyo, encuentra la oportunidad de irrumpir en medio de la noche y violar a la joven. La violación de Lucrecia, el clásico poema de William Shakespeare, transcurre en la Antigua Roma, pero la historia suena muy actual: un hijo del poder que viola a una mujer y osa culpabilizarla para justificar su accionar. En este caso, Tarquino argumenta ser “tentado” por la virginidad de Lucrecia.

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Tanto sufrimiento, que sólo conocen quienes vivieron en carne propia un hecho así, conduce a Lucrecia hacia el suicidio, no sin antes escribirle a su amado para pedirle que regrese. Como última voluntad, pide, a su padre y a Colatino, que ejerzan venganza sobre ese hombre que le causó una herida letal.

La presión del pueblo en la calle, que transporta el cadáver de Lucrecia como en una especie de peregrinación a lo largo de Roma, logra echar a la familia Tarquino. Pese a quien le pese, el encuentro de la multitud que copa las calles fue y será el arma política más contundente para luchar contra las injusticias.

La dirección de Mónica Maffía es de gran acierto, no en vano la obra ya lleva doce años de trayectoria nacional e internacional. Fusiona el relato de fragmentos originales, interpretados con un tono tan poético como directo, con el pasaje por los distintos personajes que encarna también Maffía. Ella es la víctima, es el victimario. Es el rostro del dolor, es el horror. El público queda estremecido, no hay lugar para la distracción, cada palabra golpea y se vuelve una reflexión interna al pensar en los casos actuales de abuso y violación. Las lágrimas brotan en la protagonista, y también en los espectadores.

Un sillón al lado de una pequeña mesa, el libro que contiene el poema, una bebida que ingiere para alivianar la cruenta narración y un baúl en la otra punta conforman la escenografía, también un par de telas a modo de mantos que la actriz alterna entre un personaje y otro. La luz, tenue, acompaña la crónica de la terrible vejación sufrida por Lucrecia.

Esta obra teatral cuenta con el apoyo de la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina, la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología, el Ayuntamiento de Soria (España), la Embajada de la República Argentina en España, el Instituto Nacional del Teatro, y varias universidades del país y del exterior. A su vez, fue declarada de interés “por su contribución a la toma de conciencia sobre la violencia de género”.

  • Mañana, 8 de marzo, será la última función a las 21, en el teatro El Extranjero, y luego, habrá un debate en el marco del día que reivindica la lucha por los derechos de la mujer.

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