Lo primero es la familia

Por Ignacio Dunand

La frase “una cosa es quererse y la otra es convivir” es el motor que funciona como nexo en una familia desunida por los vaivenes de la vida. Tenemos visitas es más que una simple obra emotiva y cálida, es la cotidianidad de muchos grupos familiares que, atravesados por el desgaste y los secretos, se quiebran como un jarrón de porcelana. Un espectáculo ideal para repensar la convivencia con padres y madres.

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Damián (Rubén Stella), que ha criado solo a sus tres hijos, los reúne pues tiene un anuncio importante para hacer. Fulvio (Ignacio Toselli), Martín (Federico Marrale) y Sofía (Lucía Stella) responden a personalidades y modelos de vida muy diferentes entre sí y esto ocasiona brechas entre ellos. Damián habla y deja helados a los chicos: mamá está arrepentida, quiere conocerlos y pedirles perdón. Un balde de agua fría y pensamientos que habían quedado en el olvido reflotan en las mentes de los protagonistas. Rencor, emoción, comprensión, enojo, pena. Atravesar todos esos estados para llegar a una decisión en familia es la difícil tarea que los marcará.

Lo que este simpático papá esconde es el verdadero motivo de la reunión: los hijos se sienten agobiados por su figura y, motivados por falsas promesas de amor y dinero, abandonan el hogar que los vio crecer. Damián quiere recuperarlos y para eso jugará todas sus cartas. Tenemos visitas se sostiene por la calidad de su elenco y la inteligencia de un texto no pretencioso, pero efectivo y abrumador; es un espejo de la realidad, que en ocasiones negamos. Las actuaciones son entrañables y la buena química es un factor fundamental para que la obra no se torne pesada. En Tenemos visitas no decae el timing y, al final, las sonrisas de los actores marcan que el buen trabajo logra una experiencia gratificante en el espectador. Para destacar es el trabajo de Rubén Stella en un papel que demanda energía y exige precisión.

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Al final, y en clave de moraleja, el amor siempre triunfa. Un poco predecible es el cierre de esta historia de encuentros y desencuentros. Lo que podría haber pinchado un argumento completo no sucede: Tenemos visitas es empalagosa pero se disfruta de principio a fin. Desde el famoso “comé que estás flaquito” o el “no venís nunca a visitarme”, los latiguillos hacia madres y padres están presentes y son uno de los mayores atractivos de la puesta.

  • Tenemos Visitas. Escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Pinty Saba. Con Rubén Stella, Ignacio Toselli, Federico Marrale y Lucía Stella. Prensa: Alfredo Monserrat. En el Centro Cultural Cátulo Castillo (Bartolomé Mitre 970). Los viernes y sábados 20.30 hs. Entradas $100.

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