Un culebrón en la llanura pampeana

Por Ignacio Dunand

La femineidad invade los cuerpos de los seis actores que componen Gurisa, una pieza extraña y confusa que promete más de lo que da. El reconocido Toto Castiñeiras lleva adelante este curioso fenómeno ideal para espectadores perspicaces. La atracción por lo desconocido y la poética gauchesca hacen de Gurisa un espectáculo original y alejado de las convencionalidades del teatro porteño.

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¿De qué trata la obra? Es complicado definir eso. La puesta se compone de muchas historias que se entrecruzan en un escenario rural. Este desorden puede causar disgusto en algunos espectadores, ya que es difícil seguir el hilo del relato de mujeres que pujan por su libertad y, en el medio, se pelean, se enamoran y tratan de convivir. En este sentido, Gurisa funciona más como un experimento teatral que como un relato con principio y fin. El espectador que esté empapado en teatro alternativo podrá sortear algunos obstáculos que la obra plantea indirectamente.

El contacto físico y el erotismo son herramientas que nutren de identidad propia a Gurisa. El trabajo de los actores es doble: por un lado deben transmitir credibilidad ya que sus cuerpos masculinos tienen que simular, durante una hora, la figura que componen y los recursos en vestimenta son más bien escasos (lo que no quita que no funcionen). Por otra parte, la escenografía casi nula obliga a desempolvar la imaginación y ponerla en acción.

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Que la puesta tenga un alto contenido físico es una decisión acertada por parte de Castiñeiras. No nos olvidemos que, pese al salvajismo de este relato ágil y furioso, estamos hablando de un culebrón. El equipo actoral se esfuerza para crear un climax de suspenso e intriga. Muchas veces lo logran, en ocasiones debido a los arreglos musicales elegidos. Si bien cada intérprete tiene su momento de lucidez y protagonismo, es importante remarcar que el más femenino de este sexteto de personajes lo compone Nicolás Deppetre. Su personaje, la marica, tiene un arco interesante para explorar y Deppetre domina con sutileza y precisión sus escenas.

Este combo danza-teatro es fresco y arrollador. Gurisa no da respiro, cambia bruscamente de climas y exige máxima concentración para no perderse en el camino, en el medio de La Pampa de indios feroces y amores prohibidos. Una sátira aguda para debatir post función.

  • Gurisa, de Toto Castiñeiras. Con Juan Aznar, Francisco Bertín, Marcelo Estebecorena, Nicolás Deppetre, Pablo Palavecino y Fred Rasposo. Los viernes a las 23, en El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).

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