Sonidos venideros a través de Emilia Inclán

Por Juan Pablo Manrique

Emilia está contenta. Debe ser porque vive momentos muy importantes para su carrera. O porque su naturaleza es así. Ella siempre escuchó pop y rock de acá: Charly, Cerati, Spinetta, Fito. Su papá es amante del tango y de la música clásica, lo que hizo que a los siete años, cuando ella agarró una guitarra por primera vez para tocar El día que me quieras, la mandaran a clases.

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“Dame una señal para ir, o las piedras para construir las ciudades venideras”, es un mensaje de optimismo brutal. No por lo tierno (que puede ser una lectura), sino que para poder avanzar. No pide un imposible, pide más fuerza para desarrollar. El primer tema de su álbum se llama Las ciudades venideras, podría bien ser el sello de identidad que describe su relación con la música. “Toqué tres años con el profe del pueblo -Tandil- tango y folklore, y eso me llevó al bachillerato de Bellas Artes, después entré a La Plata por el profesorado de música en nivel superior, especializado en composición”, comparte la artista. Emilia sostiene que volvería a hacer esa carrera sin dudarlo. Cuando lo académico dejo de hacer hervir su sangre, empezó a armar una banda con una compañera de La Plata. Venía de cantar en ciclos de Jazz y nada la movía demasiado

Todo cambió la primera vez que hizo en vivo sus temas propios. “Estaba en un barcito, con 20 amigos que me vinieron a ver. Agarré la guitarra y me puse a tocar una canción mía por primera vez en la vida. Casi me muero, me dí cuenta que era lo que quería hacer. Fue en 2009 que dije es por acá”.

Terminó la carrera y siguió con la banda. Como plan B, arrancó a hacer su música con una loopera y con un sintetizador, y se dio cuenta de que no tenía que esperar a nadie para tocar. “Empecé a componer entre 2016 y 2017, y en marzo de 2018 salió el disco, Las canciones venideras. No me sirve estar esperando a otro”, relata Emilia desde una vorágine que parece parsimoniosa, pero dejan entrever una energía envidiable (sanamente).

La frase “la música no se detiene por nadie” la repite como un mantra, y no deja de destacar a Juanpe (Juan Pedro Dolce), su productor: “Él llega a los ensayos y coordina, descanso un montón en el. Encaré algo que sola no se puede. Para las cuestiones operativas y artísticas, estoy acompañada”.

Emilia notó que esta estructura la lleva a proyectarse hacia el futuro: “Tengo el deseo de que mi música llegue, pero quiero seguir sentándome a componer, a producir. Fue un año de laburo entero, completamente abocado al disco. Doy clases en La Plata, estoy en Chascomus con las orquestas. En cinco años me veo mirando para atrás diciendo ‘mirá lo que active’. Quiero tocar por muchos lados, compartir con músicos, salir de mi zona de confort“, manifiesta.

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Su música parece, por momentos, atraparte en un bar de los años 80′, con luces chispeantes que se dejan ver cuando uno cierra el rabillo del ojo y trata de captar la luz. Se percibe mucho trabajo de producción, por la diversidad de sonidos e instrumentos en cada uno de los temas. Ese amor que tiene por la composición se puede ver.

No obstante, no está exenta de la realidad socieconómica del artista independiente, ya que todo lo que gana -y no gana- a través de la creación musical, lo reinvierte. Por eso, hay una necesidad, según Inclán, relacionada con que los espectadores desarrollen la cultura de pagar por ver bandas en vivo: “Uno, como músico, se tiene que hacer valer, y el público tiene que valorar. Hay mucho bolichero que no te quiere pagar, lamentablemente. No pagaría por tocar en un lugar, pero si pagar por sonidista, equipos. Hay que hacer valer el laburo. A mi me encantaría que el proyecto se mueva por si mismo, es decir, que no sea pura inversión mía, con mucho trabajo. Hoy por hoy, la data es abundante, todo el tiempo, hay que estar a tiro y generar”, concluye Emilia.

Este fin de semana, Inclán intrepretará sus canciones en solo set de loops (y compartiendo con grandes músicos). El sábado 9 de junio, en el ciclo Artistas en Sincro en el Max Nordau (LP). Y el domingo 10  de junio, en el evento Simpathy for Mr Jagger en Puerta Medrano (CABA), movida a beneficio de Oscar Nievas. Estas dos fechas son un peldaño más en el camino que ella sueña: que lo que ella compone vibre en el aire y poder disfrutarlo cada vez más.

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