Una historia de sentimiento y sensación

Por Tomás Onorato

“Cuando miro mi película, a veces tengo la impresión de que es una película de amistad, no de amor”, confesó el director de 303, Hans Weingartner, en conferencia de prensa por el Festival de Cine Alemán, abierto hasta el miércoles.

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La road movie, que también produjo y escribió Weingartner, es, ni más ni menos, que la referente de esta edición. Una especie de clásica historia de amor hollywoodense, portadora del espíritu juvenil de los ‘70 y ‘80, sumada a una dinámica similar a The before trilogy, del realizador Richard Linklater (Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer).

Jule, interpretada por Mala Emde, es una estudiante agobiada por la decisión de continuar con su embarazo o no. Para resolverlo, se lanza a un viaje por Europa en una casa rodante en busca de su novio. Sin embargo, en el camino aparecerá Jan, encarnado por Anton Spieker, un joven estudiante de política que salió con su mochila tras su padre biológico. Entre conflictos, debates, caricias y más debates, los nuevos amigos recorrerán las rutas del viejo continente mientras enfrentan sus fantasmas.

“Siempre quise redactar las charlas de jóvenes sobre Dios y el mundo. Durante años y años, estuve escribiendo diálogos, hasta que acumulé una enorme cantidad. Entonces, decidí transformarlo en película”, explicó quien también dirigió Die fetten Jahre sind vorbei (Los edukadores, en español). La obsesión del realizador resultó en una armonía entre datos biológicos (Jule estudia biología), cruces sobre capitalismo y comunismo (o competencia y cooperación), y la más empática introversión.

Para cerrar la ecuación del éxito, 303 es protagonizada por dos actores muy amateurs, pero Weingartner contó que dedicaron una semana de trabajo “exclusivamente al análisis psicológico de los personajes”. Las cinco semanas siguientes se destinaron al ensayo de diálogos “como si fueran música”. Así, los protagonistas dieron la talla en este reto de naturalidad y emoción.

Por otro lado, la trama viaja coherente con la narrativa del director: “Mi punto de partida fue mantener la técnica más simple posible. La cámara nunca adopta una posición que no tomaría un observador normal. La idea era que el espectador participara como un tercer pasajero en este viaje”, compartió.

Weingartner también hizo hincapié es las particulares del rodaje “más exigente” de su vida: “Filmamos siempre donde quisimos. En algunos lugares nos quisieron echar, pero como éramos un equipo pequeño que permanecía pocos días en cada locación, se volvía difícil que nos reconocieran. Fue una especie de táctica de guerra”.

A pesar de ser un film capaz de invocar sensibilidad, 303 peca de “hollywoodense” en ciertas ocasiones. Muchas veces, la perfección de todos los momentos en la pareja logran una sensación de relato épico al estilo de Grease (Vaselina, en español). No obstante, el relato podría nutrirse de profundidad si enfrentara todas las batallas que propone, como es el caso del aborto. La temática fue limitada a un recurso de drama, como una pierna quebrada.

En conclusión, la película que abrió el Festival de Cine Alemán la semana pasada es una armonía de diálogos bien logrados, donde fluyen el romance épico, junto a una insurgencia juvenil retro. Una obra de sentimiento y sensación.  

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