Un tribunal que destruye hipocresías

Por Evelyn Cantore

En un hogar ubicado en el barrio ultraortodoxo de Jerusalén, Mea Shearím, una madre irrumpe para manifestar su deseo de recuperar el vínculo con sus hijos e hijas, tras haber decidido divorciarse y sido desterrada del núcleo familiar tiempo atrás. Así, inicia la historia que plantea Tribunal de mujeres.

Foto Tribunal de Mujeres

Al comenzar, una voz en off recita algunas normas que deben obedecer las mujeres, entre ellas, no usar nunca ropa masculina ni bordados o lentejuelas ni prendas ajustadas o de colores claros; las niñas, a partir de los tres años, tienen prohibido mostrar el cuerpo; los brazos deben cubrirse hasta la palma de la mano, el codo nunca debe estar visible. En resumen, estas reglas indican que las mujeres no podrán tener ninguna parte del cuerpo descubierta mientras estén fuera de su casa.

Con túnicas largas y el cabello cubierto, diez mujeres conforman el elenco, una de ellas (Lidia Golberg) encarna a Hanna, la madre de doce hijos e hijas que regresa para reencontrarlos. Pero deberá enfrentarse a su madre, su hermana, su suegra, una rabina muy importante en la comunidad, su cuñada, dos vecinas, y sus dos hijas mayores (Stefania Franco Turyk, Soledad Lucchelli, Myrtha Schalom, Isabel Caban, Ester Fleischman, Silvia Franc, Betty Dimov, Myriam Poteraica, Judith Buchalter). Ellas serán las responsables de juzgarla y, a partir de ese momento, saldrán a la luz un sinfín de verdades que habían sido calladas hasta entonces. Hanna busca la compasión en ellas, que están sumidas en las imposiciones de la sociedad, un claro ejemplo de la frase de Simone de Beauvoir, “el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos”. 

Basada en una historia real, Tribunal de mujeres (Minyan Nashim su título origina) está escrita por Naomi Ragen, autora estadounidense-israelí que en sus obras pone en evidencia las injusticias sufridas por las mujeres en la comunidad judía ortodoxa. La traducción, adaptación y puesta en escena están a cargo de Juan Freund. La dirección es de Elba Degrossi, que tiene en su haber varias obras relacionadas a la temática, también como autora y actriz; no está de más mencionar que Degrossi, además, es psicóloga.

Foto Tribunal de Mujeres2

La historia es bien conocida. Más allá de la cuestión que concierne a la religión, la cultura patriarcal se refleja en todo tipo de colectivos sociales, incluso en los más laicos. Los mandatos están implícitos: la mujer debe ser madre y nada más, soportar absolutamente todo en pos de mantener la armonía familiar. Si no es esa madre impoluta que sólo vive para la crianza de sus hijos e hijas, será tildada de irresponsable. Y, en el peor de los casos, tal como sucede en la obra, ser separada de sus hijas e hijos. Por otra parte, mantener la grieta entre mujeres ha servido para perpetuar esta cultura, porque la unión causa exactamente lo que se ve reflejado en la obra: la empatía, la comprensión y la fuerza necesaria para ir contra el verdadero opresor. 

Tribunal de mujeres destapa la hipocresía que hay en cada persona que justifica la desigualdad de género bajo el argumento de que es sólo una tradición; ofenderá a quienes aún no se han sacado el velo de los ojos.  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s