Mellera-Lauriente: giran por la Costa y aterrizan en Buenos Aires

Por Agustina García

La dupla de stand up no se toma vacaciones en enero. De lunes a jueves, pisan escenarios de distintas localidades de la costa argentina. Los viernes y sábados regresan al Paseo La Plaza, en pleno centro porteño. Mellera-Lauriente o Lauriente-Mellera, el orden de los factores no altera el producto: más de dos horas de carcajadas e interaccióncon el público.

Un micrófono y un banquito de madera: no tienen ni necesitan más escenografía. Ni bien se abre el telón y Lucas Lauriente sale a escena, no hay forma de que la atención se desvíe a otra cosa que no sea su monologo. Mientras tanto, Luciano Mellera espera a que su compañero termine su parte y se disponga a presentarlo. El formato del show se mantienen en Buenos Aires y en las tres localidades costeras en las que se desparrama su gira: Pinamar, Villa Gesell y San Bernardo. Su última función en la costa está programada para el 22 de enero en Pinamar. Los shows en Capital seguirán hasta el último fin de semana del mes. 

Suenan aplausos mientras Lucas sale al escenario. Remera, pantalón y zapatillas negras, Lauriente resalta por su pelo rubio y sus gestos tan exagerados como divertidos. Tiene un tono de voz alto, grita, se ríe; no para un segundo. Dueño de una energía arrolladora, transforma cualquier anécdota en la más graciosa. 

No dejó pasar la oportunidad de hablar sobre algunas polémicas que destapó su especial de Netflix, estrenado en abril del año pasado. En Todo lo que sería Lucas Lauriente opinó sobre una declaración homofóbica que había realizado la cantante María Martha Serra Lima, quien falleció en noviembre de 2017. Si bien el especial había sido grabado antes de su muerte, fue estrenado unos meses después. Como consecuencia, recibió algunas críticas.

Ya es un clásico infalible que Lauriente opte por hacer humor con la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). En este nuevo espectáculo, aseguró que había tenido muchos comentarios por las bromas que hace en torno a los estudiantes, pero volvió a apostar al humor. 

Su postura es igual de firme cuando intercala en el show algunos comentarios cargados de ideología. Siempre abordados desde el aspecto humorístico, el público los recibe con risas y les responde con aplausos. 

A pesar de que permanentemente intenta interactuar con los espectadores, cerca del final de su monólogo el contacto es mucho más directo: da la oportunidad de que algunos de los espectadores se sumen a un juego que propone. 

No espera a que terminen todos los aplausos que el público que le regala, que inmediatamente presenta a su compañero de fórmula, Luciano Mellera. 

El vestuario elegido por Mellera es prácticamente igual al de su amigo: remera y pantalón negro pero esta vez con zapatillas blancas. La iluminación del teatro hace que los ojos azules de Luciano resalten aún más. Lauriente tiene una energía arrolladora porque grita y gesticula permanentemente, Mellera es mucho más calmo, pero no por eso menos gracioso. Sus movimientos son distintos y más suaves, y la forma en la que encara su monólogo es mucho más relajada. 

A diferencia de su compañero, Luciano Mellera interactúa mucho con el público durante toda su presentación. Juega con los espectadores, hace chistes con ellos y logra que el ida y vuelta se vuelva protagonista y fundamental en su show. El público lo acompaña y aporta muchísimo a la realización de la idea. Lejos de exponer su ideología, apela a comentarios reflexivos y generales sobre la vida en sociedad. 

“Muchas noches y buenas gracias”, es su sello registrado e indica el final de su sección. Sin embargo, no es el final del espectáculo. 

Luciano Mellera da la pauta y Lucas Lauriente vuelve a salir a escena. Comienza, de esta manera, la última parte de el nuevo espectáculo que presentan en Pinamar, Villa Gesell, San Bernardo y en la Ciudad de Buenos Aires. 

Ambos se sientan en el centro del escenario y cuentan cual es la idea para el final: aconsejar a aquel que lo necesite. El público es un poco tímido al principio, pero luego de un valiente que rompe la distancia entre el escenario y los asientos, se animan muchos espectadores más. Comienza así una charla pequeña que deja varios chistes, bromas y risas como resultado. 

Muchas noches y buenas gracias, eso hace esta delantera que hace años trabaja en conjunto. Se dedican muchas noches a hacer buenas gracias. 

 

 

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