El regreso de Mary Poppins: cuando la nostalgia no alcanza

Por Ignacio Dunand

¿Es falta de ideas lo que aqueja a Disney? Los live action de los últimos años -reproducciones en carne y hueso de los clásicos- parecen ser la solución ante las escasas producciones originales en la casa del ratón Mickey. Hay notables, como lo fue El libro de la selva (2016), y bodrios ejemplares como Cenicienta (2015), todos bajo la premisa de acercar nuevos públicos al cine y recaudar millones de dólares.

Este jueves le llegó el turno a Mary Poppins, aquella encantadora niñera inglesa con un paraguas mágico y un cancionero pegadizo, referente del cine musical y un hito inmediato. El regreso de Mary Poppins transcurre en pleno 1930 y se sitúa 25 años después de su antecesora.

Partamos de la base de que, si bien fue vendida como una secuela, de eso no tiene nada; repite de manera descarada todo el argumento de la pieza original. En esta ocasión, los hermanos Michael (Ben Wishaw) y Jane Banks (Emily Mortimer) -los pequeños que conocieron a Julie Andrews allá en 1910- transitan un penoso estado económico, amenazados por un malvado banquero (Colin Firth) y a un paso de perder su casa. Al rescate, acude la niñera británica -en una delicada Emily Blunt- con la misión de devolver la felicidad al hogar de los Banks. Junto a los purretes de Michael y un farolero (Lin Manuel Miranda como el nuevo Dick Van Dyke) comienza la travesía mágica.

Pese al logrado trabajo de Blunt en el papel que consagró a la mítica Julie Andrews, El regreso de Mary Poppins es una copia sin magia deslumbrante. Los tonos se ven similares, la paleta de colores muestran un sentido homenaje y los números musicales son una terrible pena. Si apelar a la nostalgia quisieron, hubiese sido apropiado reencontrarnos con Chim chim cheree o Supercalifragilisticexpialidocious, melodías tan pegadizas como inolvidables. En cambio, la parte musical carece de la potencialidad que la historia y el personaje requieren. Intentos difusos que no cumplen con su cometido.

Que no haya cambios estéticos y el producto sea correcto y seguro es el fracaso de una oportunidad. Lo más nostálgico es Dick Van Dyke que, a sus 93 años, protagoniza los diez minutos más enternecedores de la cinta. Diez minutos de 130 que dura la cinta. La sensación de estar absorto en un musical no está y Rob Marshall (Chicago) se limita en un intento de modernizar. Para aquellos que atesoren Mary Poppins (1964), el disgusto será doble. No dan ni ganas de volar una cometa.

Puntaje: 3

  • El regreso de Mary Poppins. Dirección: Rob Marshall. Elenco: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer, Pixie Davies, Nathanael Salah, Joel Dawson, Colin Firth, Meryl Streep y Julie Walters.

 

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