Dumbo: no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar

Por Nina D’Abramo

La carrera titánica de Disney para conquistar el mundo está lejos de detenerse. Luego de las compras multimillonarias de LucasFilm, Marvel y, más recientemente, 21st. Century Fox (que significaron la adquisición de las mega franquicias Star Wars, el universo cinematográfico de Marvel y X-Men, entre otros), la compañía de Mickey se prepara para una serie de relanzamientos de títulos originales de Walt Disney Company. Entre 2019 y 2020 se podrán ver las versiones live-action (imágenes reales de películas originalmente animadas) de clásicos como Aladdín, El Rey León, Maléfica II y Mulán. El lanzamiento de Dumbo, en cines desde el 28 de marzo, es la primera muestra de cómo cobrarán nueva vida algunos de estos personajes tan entrañables.

La cinta fue puesta en manos de Tim Burton, quien había trabajado anteriormente con Disney en Alicia en el País de las Maravillas (2010). Quienes recuerden la película de 1941 (o los más comprometidos que la hayan visto otra vez para poder compararla con la nueva) podrán observar que la historia se modificó considerablemente para poder ser llevada a cabo en esta nueva versión, especialmente por la incorporación de personajes humanos. El director tomó la versión original como base para una nueva historia. En sí, es una película completamente diferente que no se ajusta a la palabra remake.

En Dumbo, se utiliza el CGI (imágenes generadas por computadora) en casi la totalidad de la fotografía. Esta tecnología marcó un antes y un después en la filmografía de Burton, hace ya varios años. Por consiguiente, se puede preguntar: ¿estas tecnologías potenciaron su estética tan reconocible o la sepultaron? Estarán aquellos que creen que el director encontró su razón de ser sin límites con estos efectos especiales y quiénes consideran que sus películas perdieron esa esencia tan tangible que las caracterizaban. Más allá de la afinidad individual de cada uno con esta forma de filmar, sí se puede decir que tanto Alicia como Dumbo no son fácilmente reconocibles como films burtonianos y bien podrían confundirse como parte de la filmografía de, por ejemplo, Baz Luhrmann, responsable de Moulin Rouge (2001) y El Gran Gatsby (2013).

Volviendo al tema de lo burtoniano, su estética influenciada por lo gótico y colmada de individualidad nos regalaron maravillas como El joven manos de tijeras (1990), El extraño mundo de Jack (1993) y Batman (1989). El problema de Dumbo es que le falta el alma que tienen estos films. Uno puede pasar por alto muchas cuestiones en una película: una canción que queda desencajada, un uso del zoom que resulta caricaturesco o un actor que no la pega con el personaje ni una sola vez. Pero no puede perdonar, bajo ningún contexto, la falta de corazón. La sensación de quedar a medio camino, en la cual los momentos cómicos no son tan cómicos, ni los dramáticos tan dramáticos y mucho menos los románticos son tan románticos es el gran problema del film. La película trastabilla con clichés constantemente, culpa de un guion que deja que desear, escrito por Ehren Kruger. Este norteamericano es dueño de una filmografía con poco méritos y más conocido por ser el guionista de las películas de Transformers y Scream 3 y 4. En definitiva, lo visto en pantalla parece ser el resultado de una pulseada entre el director y la compañía del ratón por el control artístico de la película que, al finalizar, nos deja sabor a poco. Con un autor de su calibre, era esperable un film para niños que pueda disfrutarse también por los padres, pero los lugares comunes pueden aburrir al espectador adulto.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, el film es entretenido. En primer lugar, el elefante protagonista está bien logrado, sus ojos celestes y su actitud infantil enternecen al público en cada nueva escena. Dentro del elenco humano, se destacan el villano de Michael Keaton, la gracia de Eva Green y la maravilla de un metro cuarenta y siete que es Danny DeVito. Por otra parte, la dirección es correcta. Los momentos más emocionantes de la película son aquellos donde Burton deja volar su imaginación y excentricidad. También es meritorio recalcar el gran trabajo logrado en la escena de los elefantes rosas. Éste es un homenaje a la altura de la original, la cual fue totalmente innovadora para la época, llena de psicodelia mucho antes de que se hablase de psicodelia.

Por último, debemos decir que esta cinta sigue los avatares de la época. Por un lado, contiene múltiples guiños al feminismo y le da un lugar prominente al personaje de la hija del protagonista, la cual sueña con ser científica. Por otro lado, el mensaje final y más importante del film es el de la concientización sobre los derechos de los animales. Dumbo dice firme y claro basta de crueldad animal. Las nuevas generaciones aprenderán: el futuro es verde.

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