After: aquí empieza todo

Por Nina D’Abramo

En 2013, Anna Todd comenzó a publicar en la plataforma Wattpad una fanfiction sobre Harry Styles, integrante de la banda One Direction. Con más de ochenta capítulos y cientos de millones de visitas, la historia fue llevada a formato impreso y traducida a varios idiomas en 2014. El resultado completo fue una saga de cuatro libros titulada After, la cual rápidamente se convirtió en best-seller y en un fenómeno adolescente.

Durante los años siguientes, Todd se mantuvo activa y continuó la saga, que siguió sumando miles y miles de fans. En 2017, comenzaron los planes para llevar la historia a la pantalla grande. Finalmente, se estrenó en cines esta historia titulada After: aquí empieza todo.

La película sigue los pasos de Tessa Young (Josephine Langford), una chica buena, que cursa su primer semestre en la universidad. Allí conoce al chico malo, Hardin Scott (Hero Fiennes-Tiffin), -el nombre original de este personaje era Harry Styles, y por motivos legales debió ser modificado- y juntos comienzan una historia de amor turbulento. El espectador es testigo de los cambios que experimenta la protagonista en su pasaje de joven aniñada a mujer cuando comienza a vivir la vida de universitaria, donde descubre amor, sexo, desilusión y corazones rotos.

Al reflexionar sobre lo visto, se vuelve difícil encontrar algún aspecto destacable del film. Desde lo directoral, no hay nada interesante sobre la forma de contar el relato y, desde lo actoral, los jóvenes protagonistas no brillan ni demuestran ser promesas a futuro. Por otro lado, el guion es un compendio de clichés saturados de sí mismos. El film, en su conjunto, no se esfuerza en ser creíble o entrañable. Numerosas secuencias denotan un nulo interés en brindarle algún tipo de sustancia a los personajes.

De todos los clichés habidos y por haber, uno que definitivamente tenemos que dejar atrás es el de hacer recitar a los personajes frases de libros viejos como gesto intelectualoide. Ah, mirá, leíste El Gran Gatsby. Bueno, me tengo que ir.

En otro orden de cosas, Mirtha Legrand alguna vez declaró: “El público se renueva”, una frase muy acertada. Cada cierta cantidad de años, se estrena una nueva película furor atestada de aquellas frases que ya escuchamos decenas de veces, pero que serán escuchadas por primera vez por algún espectador joven en la sala. Las nuevas adolescentes, inconscientes aún de este género, serán introducidas a la historia de amor que marcará a su generación, como pasó con Diario de una Pasión y Crepúsculo, entre otros.

Ahora bien, este tipo de films comúnmente denominados “romance adolescente” o algún derivado, ya tienen fama de ser rejuntes de fórmulas viejas y cansadas en un intento de ganar dinero sin hacer esfuerzo. La industria demuestra una clara falta de interés en generar productos de calidad para chicas adolescentes y preadolescentes. Por el contrario, continúa produciendo películas olvidables una y otra vez. Por este motivo, lo más ofensivo de este film (y de la cinematografía de este tipo en general) es que subestima a su público.

After, en más de un sentido, se parece a Cincuenta sombras de Grey. Ambas empezaron como fanfiction (la segunda fue una historia basada en Edward Cullen de Crepúsculo) y cuentan historias similares. Versión joven y versión adulta, una mujer aniñada que viste de blanco conoce a un hombre atormentado por su pasado que viste de negro, el cual la introduce al mundo del sexo y el amor. El personaje femenino aquí es casi como un lienzo en blanco, insípido y vacío hasta que conoce a este masculino, ya desarrollado con docenas de detalles que lo caracterizan, y entonces su vida comienza a tener sentido. Es casi innecesario describir a los personajes femeninos antes de conocer a sus contrapartes masculinos. Vírgenes, sinónimo de puras (¿en qué siglo estamos?) estas chicas incompletas buscan su plenitud, lo cual solo pueden al encontrar a su media naranja.

El amor, en estas historias, se basa en una entrega total al otro. La individualidad queda en segundo plano y enfocan toda su energía en la pareja, llegando inclusive a pelearse con amigos y familia, simplemente porque no entienden su vínculo. Estas mujeres atraviesan desafíos, maltratos e incluso humillaciones de parte de sus relaciones. Sin embargo, todo se redime porque el amor verdadero siempre es turbulento y lleno de dolor; una tiene que ser fuerte y resistir. Como en la famosa escena de Diario de una Pasión en la que Ryan Gosling le dice a los gritos a Rachel McAdams: “Sí, nos vamos a odiar de sol a sol, vamos a pelear y gritarnos, voy a creer que sos una hinchapelotas y vos vas a pensar que soy un imbécil constantemente pero esto es el amor y yo te amo”. Siempre un hombre explicando lo que es el amor.

Teniendo en cuenta lo dicho, se puede pensar que el subgénero drama-romance y, especialmente, el que apunta al público adolescente, parece reproducir sistemáticamente la idea de “amor romántico” hetero-normativo patriarcal. Este es un posible germen de las relaciones tóxicas y violencias de género. Estas historias parecen formar parte, de manera ineludible, del imaginario social que hace a la división de géneros, y cada generación tiene su versión de esta misma película.

No es la primera vez que se habla de esto ni mucho menos, pero resulta casi lógico pensarlo una vez más, en el contexto actual, luego de ver este film. En estos últimos años, el feminismo realizó avances históricos y trajo consigo el cuestionamiento a toda una serie de conceptos socialmente establecidos. Entre ellos se encuentra el de amor romántico, que como ya se describió, en última instancia esconde la idea de amor como violencia. Lo que resulta increíble es, en el contexto actual, lanzar al estrellato una historia como la After con el retroceso que eso conlleva.

Para finalizar, cuando en 2018 le preguntaron a Harry Styles -eterno ídolo adolescente y muso de esta historia- si sentía nervios de tener que probar su credibilidad como artista, ya que que la mayoría de sus fans eran chicas jóvenes, él respondió: “¿Quién dice que las chicas jóvenes a las que les gusta la música pop tienen un peor gusto musical que un hípster treintañero? […] ¿Cómo pueden decir que ellas no entienden?” Esto es no subestimar a tu público. ¿Quién dice que las chicas adolescentes no tienen criterio? ¿Por qué no se las respeta como público? Ellas son conscientes del cambio en el que están inmersas y merecen algo mejor que After. La industria debe tomar nota.

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