Mi hijo sólo camina un poco más lento: visibilizar lo innombrable

Por Ignacio Dunand

Son raras las ocasiones en las que un texto alcanza el estatus de culto gracias al vínculo logrado entre la platea y el hecho teatral. La destreza autoral de Ivor Martinic marca una huella imborrable en el registro de historias de familias disfuncionales: introduce una temática cautivadora como eje sobre el que convive un grupo complejo e impregnado de emociones y asuntos sin resolver. Mi hijo sólo camina un poco más lento es de visión obligatoria para cualquiera que se piense amante del teatro, ya que impone un estilo rupturista del canon y sensibiliza desde el minimalismo.

Imagen gentileza de SMW Press

Es el cumpleaños número 25 de Branko (Juan Tupac Soler) y sus seres queridos se reúnen para los preparativos. A su manera, todos están expectantes por tener una estupenda fiesta. La fachada se desdibuja con rapidez: hay algo que se oculta, algo sobre lo que no se habla en la mesa, se da por sentado con vacilación y angustia. Branko padece una enfermedad degenerativa que lo obliga a estar en silla de ruedas. Este dato es el desencadenante para que afloren las emociones de esta familia que quiere amar pero no sabe cómo.

Mi hijo sólo camina un poco más lento es una obra acerca del amor y la aceptación al que es diferente. A menudo, cuando pensamos en personas discapacitadas sentimos compasión e inhibición para reaccionar. Y este dato es trascendental para entender claves como la relación de Branko con Mía, su madre (Paula Fernández Mbarak), un vaivén de estados con los que es imposible no sentirse conmovido. Es necesario remarcar que Mía no solo asiste a su hijo, sino que es quien se ocupa de su madre anciana (Pochi Ducasse), de su padre (Luis Blanco), de un marido ausente (Antonio Bax) y de una hermana despiadada (Clarisa Korovsky). Una madre sostén que lucha contra sus demonios en una clase magistral de actuación.

En la familia de Branko nadie pasa desapercibido. La riqueza en la ternura de cada composición hace injusto el hecho de criticar o ponderar un intérprete por sobre otro. Todos son tan necesarios y llenos de matices que dan ganas de subir al escenario y abrazarlos. Mi hijo sólo camina un poco más lento es una verdadera fiesta teatral que enriquece los sentidos.

Puntaje: 10

  • Mi hijo camina un poco más lento. Autor: Ivor Martinic. Dirección: Guillermo Cacace. Actúan: Aldo Alessandrini, Luis Blanco, Pochi Ducasse, Paula Fernandez Mbarak, Pilar Boyle, Clarisa Korovsky, Romina Padoan, Juan Andrés Romanazzi, Gonzalo San Millan, Juan Tupac Soler.

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