Cats: nunca serás Baz Luhrmann

Por Nina D’Abramo

Se recordará a 2019 como el año de los desastres de CGI (imágenes generadas por computadora). Una y otra vez, Hollywood nos defraudó con horribles efectos generados digitalmente: el genio de Aladin, El Rey León, La Dama y el Vagabundo, Sonic: La película, Cats y la lista sigue. En abril de 2019, estrenó el trailer de Sonic: La película y los fans no tardaron en expresar su descontento con el diseño del erizo azul. La productora entonces decidió retrasar el estreno del film casi un año para mejorar la calidad del CGI. Seis meses más tarde, lanzaron un segundo trailer que mostraba el nuevo diseño del personaje. Los fans festejaron satisfechos ante las mejoras realizadas.

Este conmovedor desenlace no se parece en nada al caso de Cats, aunque el comienzo de la historia es similar. En julio de 2019 apareció un infame primer adelanto de la adaptación cinematográfica del exitoso musical. El avance parecía una pesadilla de Baz Luhrmann (Moulin Rouge, El Gran Gatsby). La reacción del público fue demoledora: una imagen vale más que mil palabras. A diferencia de Sonic, con Cats no hubo demoras, cambios ni comunicados de la productora, por lo que no podía esperarse que el estreno traiga nada mejor.

Finalmente, se sumó a la cartelera en las pantallas argentinas, para emoción de absolutamente nadie. Para describirla en una palabra, Cats es peor. Si se esperaba que los otros elementos del film puedan compensar algo de los defectos visuales como para llegar a ser una película decente, bueno, no. Y si se esperaba que sea tan bizarra y extraña para que pueda volverse una gema de culto como The Room (2003) o consumo irónico: bueno, tampoco. De hecho, si los efectos de CGI hubiesen sido buenos, la película sería mala igual.

Primero hay que entender un poco mejor Cats, el musical. Escrita por el compositor británico Andrew Lloyd Webber en 1977, basada en los poemas de T. S. Eliot publicados en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum. Escritos en formas de cartas para sus nietos, estos poemas llenos de fantasía, humor y palabras inventadas, describen la vida de la tribu de gatos jélicos. Nada de esto logra transmitir la película, sencillamente no se entiende qué sucede ni por qué sucede.

El film está compuesto por un 95% de números musicales. Desde el minuto dos, nos arroja el primer número musical y, desde ese momento, no hay ni pausas ni conexiones. Es decir, el espectador siente que la pelicula comenzó antes de verla y se perdió algo sin lo cual no entiende. No se entiende porque la pelicula queda a mitad de camino y no logra encontrar su tono ni afianzar el relato. A esto se le agrega que en nuestro país se optó por una traducción subtitulada que intenta hacer rimar las canciones en castellano y, por lo tanto, se cambia el sentido. De esta manera, el espectador no solo se encuentra horrorizado por los efectos visuales, sino que además queda afuera de lo que esta pasando.

¿Tal vez nos salvará la música? Otra vez la respuesta es no. Las canciones sobreproducidas son dignas de una versión hecha para la serie Glee, de manera que son díficiles de disfrutrar. Las notables coreografías y, sin duda, el elenco de bailarines muy talentosos podrían ayudar, pero los cambios constantes de cámara no permiten apreciar el trabajo y talento puesto en esas escenas. Algunos números como los de James Corden y Rebel Wilson, intentan ser graciosos, pero caen en clichés y redundancias al mofarse de su gordura y su torpeza casi inequívocamente. Otros, como el de Jason Derulo, están llenos de insinuaciones sexuales que simplemente incomodan a cualquiera a un kilómetro a la redonda. Las performances de Judi Dench y de Ian McKellen pueden ser ligeramente conmovedores porque son actores muy queridos, pero no son cantantes y escucharlos es un dolor de cabeza.

Pero, sin dudas, la mayor decepción es Jennifer Hudson, una de las mejores cantantes de hoy en día y la elección que no puede salir mal. Hudson está encargada de cantar Memory, el hitazo de la obra. Sin embargo, la canción suena no una ni dos, sino tres veces. Finalmente, la gran sorpresa es Taylor Swift, quien inesperadamente consigue ser lo más destacable y entretenido de todo el film, lástima que su presencia en pantalla es tan fugaz.

En resumidas cuentas, ningún elemento del film redime el titanic de Cats. Solo podemos esperar que este desastre haga recapacitar a Hollywood y deje de toquetear todo con CGI. Afortunados serán los espectadores, si ese fuera el caso. El trabajo de Tom Hooper como director indefectiblemente será considerado como uno de los peores del año. Y afortunados serán los cinéfilos que tendrán nuevo material para hacerle bullying al director británico-australiano, al que detestan desde que El discurso del Rey ganó el oscar por sobre Red Social de David Fincher.

  • Cats. 110 min. Dirección: Tom Hooper. Guión: Tom Hooper y Lee Hall. Basada en Cats de Andrew Lloyd Webber. Música: Andrew Lloyd Webber. Elenco: Idris Elba, Judi Dench, Ian McKellen, James Corden, Rebel Wilson, Jennifer Hudson, Jason Derulo, Taylor Swift, Francesca Hayward.

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