Esteban Martínez presenta Big Bang: “Este nuevo disco es reinventarme”

Por Agustina García

Cantante, guitarrista, compositor y productor: la música se le impregnó en la sangre antes de nacer y la convirtió en vocación. Tras participar en una banda, se lanza como solista con la firme convicción de refundar el rock latino. “No hubo necesariamente un recambio generacional”, afirma Esteban Martínez.

Su madre se colocaba auriculares en la panza con la esperanza de que, desde allí, él percibiera algunas melodías; en su niñez no se despegó de la radio y, en su adolescencia, de MTV; quiso aprender a tocar la guitarra y a componer al mismo tiempo; en algún momento empezó a cantar y no hubo vuelta atrás: la vida de Esteban Martínez y la música fueron y van de la mano. “Fue muy importante para mí decidir que quería dedicarme a esta vocación: no provengo de una familia de artistas así que siempre estuvo el miedo de mi mamá; quería que estudie otra cosa y, en todo caso, pueda ganarme la vida de otra manera”, cuenta. Sin embargo, nada lo convenció. La decisión fue irrevocable: “Para los que tenemos una experiencia creativa en el arte, después es muy difícil abandonarlo. La posibilidad de crear un universo te da una sensación de poder que se vuelve necesaria, es un combustible emocional”, sentencia. Y agrega: “Hoy creo que hacer canciones es lo mejor que sé hacer”.

Vaya si lo sabe hacer, que actualmente se encuentra presentando su primer disco solista, Big Bang. En mayo estrenó Eclipse, uno de sus singles, y el pasado viernes fue el turno de De Frente. La pandemia frenó todos los shows programados, pero no los estrenos.

¿Cómo viviste el lanzamiento de dos de tus temas en pleno aislamiento social?

En lo personal estoy feliz de poder seguir presentando, canción a canción, este material discográfico. En este contexto de aislamiento tener música inédita para presentar es una de las formas que los artistas tenemos para estar activos y activas, compartiendo lo que hacemos con nuestros públicos. Como todos y todas, hubiera deseado que nada de esto suceda, pero creo estamos usando la música, tanto como todas las otras formas del arte, para mantenernos a flote en estos tiempos de tanta incertidumbre.

Todos los rubros se ven afectados por la pandemia, pero la industria musical debe ser de las más perjudicadas, ¿Cómo es el futuro que vislumbrás de aquí en más?

La industria o el quehacer artístico en general ya estaba difícil antes de la pandemia, sobre todo para los artistas emergentes, como es mi caso. Haciendo esa salvedad, supongo que todas las productoras y todos los productores, gestores culturales y artistas estamos de algún modo u otro tratando de  pensar cuál va a ser escenario post COVID. Como en todo hoy día, hay más preguntas que certezas. Está claro que lo digital va a tomar una importancia que todavía no estaba tan instalada, la fabricación de discos va a seguir en declive y, con respecto a los shows en vivo, hasta que no aparezca una vacuna la cosa va a estar muy enrarecida. En distintas partes del mundo ya hay recitales al estilo autocine.

¿Se hace difícil no caer en la preocupación y lograr tomarlo como una posibilidad de explorar nuevos métodos?

Es preocupante y asusta, porque muy probablemente el desempleo va a crecer mucho en general y hay que ver quién va a poder pagar una entrada para ir a ver un show. Pero desde lo artístico creo que casi todos y todas los que estamos en esto lo hacemos por una necesidad espiritual por sobretodo y como el agua, nuestras producciones van a encontrar alguna forma seguir existiendo. Todos estamos aprendiendo algo, se ensayan distintas formas de digitalizar la experiencia del concierto en vivo con variado nivel de calidad. Desde la autogestión, lo digital es nuestra primera herramienta para dar a conocer nuestros trabajos. Y con esto que está pasando se va a profesionalizar cada vez más.

“Y así de repente, te tengo de frente y creo que vuelvo a respirar. Una y mil veces, florece esta suerte y creo que vos sos especial”, canta Esteban en su último lanzamiento. Big Bang es su primer disco solista luego de formar parte de la banda Orquest: “Editamos un disco de forma independiente, tuvimos cierta rotación y fue una experiencia muy buena”, señala.   

Big Bang contiene cinco sencillos: Big Bang, De frente, Eclipse, Seguir bailando y Puentes. En todos ellos se puede percibir la idea de florecer, respirar, abrirse paso. Ya lo manifestó públicamente: en su disco predomina el groove y el soul, y su objetivo primario es renovar el rock latino de autor experimentando entre distintos géneros.

A partir del nombre del disco y de las letras de las canciones que lo componen se puede inferir un deseo de redescubrirse o repensarse como artista. ¿Es la idea de este disco y del lanzamiento como solista?

Si, totalmente. Presentar este nuevo disco para mi es eso, reinventarme, crearme un nuevo punto de partida, un nuevo universo. El otro día releía a Nietzsche y él toma la capacidad creadora como la herramienta fundamental para la libertad. Convertirnos en creadores nos empodera: de eso habla la canción y ese es uno de los mensajes del disco.

¿De aquí surge también ese propósito de renovar el rock latino? ¿Por qué consideras que eso es necesario?

La sensación que tengo es que tuvimos y tenemos a nuestros grandes próceres del rock argentino, pero me parece que por algún motivo no hubo necesariamente un recambio generacional. Esa generación intermedia creo que hoy la ocupan con su propio estilo IKV, Babasónicos y Aristimuño, pero después eso que llamamos rock argentino derivó en otra cosa. A algún periodista en algún momento le escuché decir que se había mezclado un poco con el público del fútbol: se transformó más en el fenómeno del aguante que de lo musical. Y en lo particular respeto y valoro todas las expresiones pero en esa clase de rock no me siento muy representado. Me siento identificado con el rock de los 90 que fue una actualización del auge del rock nacional de la década del 70. El sonido fue perdiendo terreno por la música electrónica en general, hoy estamos en la época del trap y reggaetón, géneros donde desaparecieron los instrumentos y predomina la computadora. Creo que esto pasa en toda Latinoamérica, el rock quedó relegado: faltan referentes.

Si de referentes hablamos, su lista es bastante extensa: Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Gustavo Santaolalla, IKV, Caetano Veloso, Robi Draco Rosa (lo ayudó en el tema Eclipse), Damon Albarn, Marilina Bertoldi, por nombrar solo algunos.

Esteban Martínez pone la voz y la guitarra, pero no está solo. Su disco fue producido y grabado por Víctor Volpi, en el estudio Pampa Trigal, en la ciudad de Buenos Aires.  Para la canción Elipse contó con Julio Sobol en la batería, Mauro Scaparro en el bajo, Matías Mango en teclados y sintetizadores, y Lucas Sendler –ex Memphis La Blusera- sobrevuela la canción con un solo.

El objetivo está, el equipo también, la voz no deja de cantar nunca y la vocación intacta a flor de piel: todo está listo para el despegue de un artista.

ELEGÍ TRES DISCOS DE ESTOS ARTISTAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES:

  • Gustavo Cerati: Amor Amarillo – Bocanada – Siempre es hoy
  • Luis Alberto Spinetta: Kamikaze – Artaud – Pelusón of Milk
  • Charly García: Clics modernos unplugged – Parte de la religión
  • Fito Páez: El amor después del amor – Giros – Circo Beat

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