Dark: el fin es el principio

Por Daniela Benemio López

Esta superproducción alemana de suspenso y ciencia ficción -creada por Baran bo Odar y Jantje Friese– situada en la ciudad ficticia de Winden, Alemania, vincula durante tres temporadas (la última estrenada el 27 de junio de 2020) a cuatro familias a través de tres generaciones por la desaparición de un niño. Este hecho desentraña los secretos y los misterios de cada personaje, y expone las conexiones existentes entre ellos. Viajes en el tiempo, traiciones, mentiras, especulaciones, amor, muerte y ambición son algunos de los factores que los espectadores encontrarán a lo largo de sus 26 capítulos. Dark es una serie que logra cautivar a cada minuto, dejándonos siempre ansiosos y ansiosas por ver más.

Las actuaciones son excelentes, cada protagonista es único y logra transmitir emociones nuevas en cada aparición. La ambientación es correcta y clara, lo que permite identificar rápidamente en qué tiempo nos encontramos, gracias a la iluminación, la vestimenta y la decoración o disposición del espacio. La utilización de efectos especiales es escasa, por lo que no hay situaciones arriesgadas con la digitalización de sucesos.

La musicalización es otro punto a destacar: tensiona, conmueve, intriga y acompaña durante toda la producción. Sus melodías logran resonar en la mente de los espectadores, con canciones de artistas icónicos como Peter Gabriel, Nena, Tears for Fears y Dead or Alive. La hipnótica introducción a cargo de Apparat, con Goodbye, sin dudas nos mantendrá expectantes y con intriga con sus caleidoscópicas imágenes llenas de guiños que no pararán de sorprender a las espectadoras y espectadores atentos. La síncresis es acabada y correcta, generando un verdadero impacto.

Dark construye escenas plásticas, armoniosas y hasta a veces perturbadoras. Los detalles suelen estar atentamente cuidados, al igual que los gestos. Eso sí, prestar atención es necesario para no perderse en este laberinto. Un lunar puede permitirnos identificar a los personajes en sus cambios a lo largo del tiempo.

Esta serie de Netflix logró crear un universo nuevo y cautivante, y mantener la intriga hasta la última escena. Los viajes en el tiempo, su visión cíclica y la idea de que tanto el pasado como el futuro se condicionan entre sí en una cinta de Moebius que parece imposible de romper hacen de Dark una obra digna (y necesaria) de ver más de una vez para entender que el principio es el fin… Y el fin, el principio.

¡SPOILER ALERT! Si aún no viste la serie, no sigas leyendo. A continuación te explicamos las familias de Dark.

El árbol genealógico que puede verse repartido en las tres imágenes sirve para visualizar la complejidad de las relaciones presentadas en Dark. Madres que a su vez son hijas, personajes sin nombres o que cambian sus apellidos inexplicablemente y nombres que dejan de ser tales por las circunstancias. Gente que vivió en tres eras diferentes. Vamos a aclarar rápidamente lo que tenemos delante.

La primera imagen comienza con Elisabeth y Hanno/Noah. Elisabeth es hija de Charlotte y de Peter Doppler, y hermana de Franziska. El día del apocalipsis, Elisabeth y Noah sobreviven, por lo que en el futuro están juntos y tienen una hija. Ésta es secuestrada (¡atención! Por una Elisabeth más adulta) y llevada al pasado, donde será criada como una nieta por H. G. Tannhaus, desconociendo su historia. Noah nace bajo el nombre de Hanno, hijo de Bartosz (del presente, que viajó al pasado) y de Silja, hija de Hannah (sí, la madre de Jonas) y de Egon (sí, el padre de Claudia). Su nombre cambia cuando comienza a vincularse con Adam. La relación entre Hannah y Egon surge cuando ella viaja al pasado en busca del Ulrich y decide quedarse allí.

Hanno/Noah es hermano de Agnes, madre de Tronte, padre de Ulrich y de Mads, el niño desaparecido en 1986. El padre de Tronte es un completo misterio, de él sólo sabemos, por boca de Agnes, que era una persona vinculada a Dios, pero muy malvada. El asunto queda revelado fugazmente en la última temporada, cuando vemos el árbol genealógico que Eva tiene en el piso. Agnes tuvo a su hijo con El Origen (marcado con el símbolo del infinito), nacido de Jonas (de la realidad 1, porque no existe en otro espacio) y Martha (de la realidad 2). Se desconoce cualquier otro tipo de vínculo o circunstancia.

En este punto hay que detenerse porque las familias vuelven a entremezclarse: Tronte es el bisabuelo de Jonas. Esto se debe a que su nieto, Mikkel Nielsen, viajó al pasado, fue adoptado por Ines Kahnwald, llamado Michael Kahnwald y se vinculó con Hannah, que en esa época era una niña. En la adultez, conciben a Jonas. Efectivamente, Jonas tiene un hijo con su tía; esto también supone un lío para la serie, ya que a ambos les afecta ese asunto.

El último personaje que nos queda por mencionar con respecto al embrollo de identidades es Aleksander Tiedemann. Él nació bajo el nombre de Boris Niewald, pero robó la identidad del difunto hermano de un policía que conoceremos en la primera temporada, en el año 2019, y adoptó el apellido de su esposa. Esto no queda completamente claro en ese momento, sino que será recién en la tercera temporada cuando le revele –parcialmente– la verdad a su hijo, Bartosz.

La sucesión de hechos, las historias vividas y el deseo de perpetuar o deshacer la historia como la conocemos es lo que lleva eternamente a Jonas a convertirse en Adam, y a Martha (de la realidad 2) a convertirse en Eva. Pero eso está por verse.

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