¿House of Cards o Designated Survivor?

Por Demian Devoto

A los amantes de la política, la plataforma de streaming Netflix les brinda dos sólidas y brillantes series. Sin embargo, estas tienen diferencias muy marcadas en cuanto estructura, público al que apuntan e incluso la corruptibilidad del sistema político. ¿Con cuál te quedás?

Designated Survivor se narra con una perspectiva puntual: presentar a un héroe (el multiganador de premios por su papel en 24: Kiefer Sutherland). Tom Kirkman es un simple e intrascendente funcionario público en una pequeña secretaría de gobierno estadounidense. Tras un terrible atentado, debe asumir la presidencia y hacerse cargo de un país en llamas.

“Esto no es sobre mí, esto es sobre ellos. Me debo al pueblo norteamericano”.

Así, con el correr de los capítulos, el flamante presidente deberá encaminar su nación y tratar de investigar el mayor crimen en la historia del país. Se empatiza rápidamente con él, ya que la pregunta surge inmediatamente: y si, de pronto, me convirtiese en presidente del país, ¿qué haría?

Los palos en la rueda no tardan en aparecer: críticas sobre la legitimidad de Kirkman por redes sociales; demócratas y republicanos que buscan desacreditarlo e incluso otros países que atentan contra sus intereses en el plano internacional.

Sin embargo, y aunque este ataque terrorista parece haber sido concebido desde dentro de Estados Unidos, llama la atención que tanto el protagonista como su equipo, republicanos y demócratas siempre buscan lo mejor para su pueblo. Difieren en su ideología, pero de ninguna manera hay lugar para la corrupción. La forma de proceder y de abordar cada problemática es clave en esta serie de tres temporadas.

Muy distinta es la postura que toma House of Cards. La serie dirigida por el gran David Fincher muestra a un voraz Frank Underwood (Kevin Spacey), deseoso de poder y capaz de hacerlo todo para ascender en el sistema política hasta convertirse en presidente de los EE.UU. El fin justifica los medios es una frase puesta siempre en tensión en cada capítulo.

Ironía, miradas a cámaras y diálogos al espectador, traiciones y asesinatos son algunas de las cosas que se encuentran en esta dramático y vibrante thriller. El sistema es corrupto y todos están presos de sus deseos e intereses personales. Brillante trama, desde el piloto hasta su quinta y última temporada que hace preguntar hasta dónde llega la ficción.

Dos narraciones políticas muy diferentes que se pueden disfrutar en Netflix. Ambas con sus particularidades y con sentimientos evocados muy opuestos, pero que sin ninguna duda valen la pena ver. Y vos, ¿con cuál te quedás?

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