Tenet: la falsa complejidad de Nolan

Por Tomás Rico

Tras casi un año de inactividad en las salas, Tenet trae de vuelta la explosividad y majestuosidad de los tanques pochocleros hollywoodenses. El reciente film de Christopher Nolan es una excelente decisión para volver al cine, una de esas películas que no se disfrutan igual en la gran pantalla que en tu casa. No por nada Nolan se negó rotundamente a estrenarla en una plataforma de streaming y tomó el riesgo de lanzarla en el medio de una pandemia (el 26 de agosto se realizó su estreno oficial en tan solo diez países, en los cuales no se incluía Estados Unidos). Tenet logró recaudar 362 millones de dólares, menos de lo que suponía pero una buena cifra, sabiendo que costó más de 200 millones. Pero basta de cifras y virus, hablemos de la película en sí, la cual generó ambigüedad.

Cuenta la historia de un agente de la CIA (John David Washington) que será reclutado para una misión poco convencional en la que tendrá que salvar al mundo de las manos de un ruso (Kenneth Branagh). Involucra a una manera de manejar el tiempo muy distinta a lo habitual, un interés amoroso de por medio (Elizabeth Debicki), grandes escenas de acción y una complejidad característica del director británico. Sin contar el último punto, Tenet podría ser un largometraje más de la colección James Bond y, a grandes rasgos, lo es. En especial si se sabe que Nolan se declaró abiertamente fan de esta saga.

El cineasta detrás de los títulos Inception, Interstellar y Memento, entre otros films, intenta cubrir la sencillez del guion con capas y capas de física avanzada y extraños viajes en el tiempo. Este manejo temporal logra ser interesante y atrapante, pero en severas ocasiones se siente anticlimático, sobre todo en las escenas de acción en reversa. Todo este arco laberíntico entretiene, aún así, el film se enfoca más en esto que en los personajes per sé. Nolan descuida mucho el desarrollo de los protagonistas, volviéndolos muy acartonados. Los buenos son muy buenos y el malo es muy malo, y fin. Lo que puede hacer que se empatice con ellos, menos si se tiene en cuenta que el fin es tan simple como evitar la destrucción del mundo, nada novedoso.

Por otro lado, las actuaciones no están mal: hay que destacar a Elizabeth Debicki como Kat y a Robert Pattinson como Neil, pero John Washington se queda algo corto para el protagónico. Sin embargo, algo resaltable es la buena cinematografía que sigue manteniendo el director, con un aspecto visual muy cuidado y perfeccionista. Saber que para una escena estrellaron un avión real dice mucho por sí solo. El largometraje de dos horas y media queda algo tedioso, en especial en la primera mitad; llena de largos y soporíferos diálogos de personajes que solo aparecen para explicar y simplificar la trama, pero que nunca más vuelven a mostrarse.

En conclusión, Tenet, por más que quiera aparentar ser la película más compleja del director, está muy lejos de serlo, debido a que el autor inglés nos tiene “mal” acostumbrados con sus otros proyectos, generando mucha expectativa en la previa de este largometraje. Parece que Christopher Nolan nos trajo su film más pochoclero y cómodo, lo que no le quita ser hermosamente visual y entretenido. Perfecta para la vuelta a la pantalla grande.

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