Tom y Jerry: el retorno de un boom

Por Caterina Niello

En la ciudad de los sueños, tres seres emprenden la búsqueda de una vida mejor, con un trabajo, un lugar donde dormir o, simplemente, poder tocar el piano para vivir. Pero sus destinos se cruzaran en los caminos de Central Park y New York se convertirá en el escenario para una historia de comedia y enredos, con el gato Tom y el ratón Jerry de protagonistas.

Basada en los personajes creados por William Hanna y Joseph Barbera en 1940, la película dirigida por Tim Story (Los 4 Fantásticos) combina animación con live-action para revivir a uno de los grandes dúos de la televisión. En esta ocasión, Jerry se muda al mejor hotel de la ciudad en los días previos a un gran evento. Mientras tanto, Kayla, interpretada por Chloë Grace Moretz (Kick-Ass 2), quien mintió en su currículum para poder trabajar en el hotel, debe deshacerse del roedor indeseado y decide contratar a Tom como su ayudante. Las peleas entre ellos no son pocas y mantienen las dinámicas de la serie original, pero con el tiempo deberán convertirse en compañeros para combatir contra un enemigo común, en la piel del actor Michael Peña (Ant-Man: el hombre hormiga).

Esta producción, además de mantener los gags más clásicos y conocidos, se mantiene fiel a los diseños de los personajes en un mundo donde todos los animales que aparecen son animados. Sin embargo, a pesar de conservar la apariencia 2D, se le intentó dar una profundidad y tridimensionalidad que en algunos momentos no se ve fluida ni termina de interactuar bien con los actores reales. De todas maneras, sigue siendo un acierto el no haber apostado al diseño foto-realista por el que optaron algunos remakes recientes, como el de El rey león (2019). En la misma línea de fidelidad a las series de 1940 se encuentra también la decisión de mantener al dúo sin diálogos ni voces, más que para onomatopeyas, lo que posibilitó nuevos chistes e interacciones, a diferencia de la criticada película animada de 1992.

Con la llegada de Tom y Jerry a los cines de todo el país este 11 de marzo, y con el próximo estreno de Space Jam: Nuevas leyendas, pareciera que estamos ante un revival del boom que fueron las películas live-action con personajes de animación durante los años noventa. Sin embargo, hay algo que caracterizó tanto a ¿Quien engaño a Roger Rabbit? (1988), Cool World (1992) como a Space Jam (1996): en las tres se producen operaciones meta e intertextuales cuando los personajes animados son reconocidos, llamados cartoons e, incluso, provienen de dimensiones paralelas o pueblos exclusivos para dibujitos. Mientras que en esta nueva película, los animales animados pertenecen al mismo mundo que los humanos, sin ninguna distinción más que las leyes de la física que rigen para unos y para otros no.

Sin embargo, en la historia de estos personajes que cuenta, entre otras cosas, con cinco películas animadas, adaptaciones a cómics y videojuegos, y con siete cortos ganadores del Oscar a Mejor Corto Animado, no es la primera vez que Tom y Jerry se encuentran con personas reales. En 1945, Jerry aparece en el musical Anchors Aweigh, en el que realiza una rutina de baile junto a Gene Kelly.  Luego, en 1953, ambos aparecen en una escena de Dangerous When Wet, otro musical, esta vez junto a Esther Williams. Lo que cambia fuertemente entre la nueva producción respecto a su propia historia y a las películas de los ‘90 mencionadas anteriormente, es que ésta apunta a un público exclusivamente infantil, no apela a la nostalgia de antiguos espectadores (solo un breve cameo de Droopy) ni genera momentos cómicos para adultos. Pueden sorprender la aparición de Ozuna, las voces de Nicky Jam y Bobby Cannavale y, sobre todo, las escenas muy bien musicalizadas a cargo de Christopher Lennertz, compositor de larga carrera, también responsable de la música en la serie The Boys. Pero el objetivo parece ser, pura y exclusivamente, captar nuevas y pequeñas personas que no hayan vivido la época dorada del gato y el ratón.

Tal vez por todo esto, la historia resulte demasiado simple, las actuaciones caricaturizadas y los sketchs repetidos, para quienes se criaron viendo la serie. Pero también puede ser porque nos encontramos en una época donde el humor basado en la violencia física y el odio ya no produce las mismas risas que antes. Aún así, la película puede redimirse con un mensaje de tolerancia y la nueva amistad entre Tom y Jerry, lo que la convierte en una opción entretenida para las infancias.

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