Mujer Maravilla 1984: una secuela desganada

Por Tomás Rico

Llega a las salas de cine Mujer Maravilla 1984 y, por fin, estrena la secuela del film del 2017, con Patty Jenkins nuevamente en la dirección pero, esta vez, también como guionista junto al célebre escritor de cómics Geoff Johns. Como el título indica viajaremos a los 80’s para volver a ver a la increíble Gal Gadot como Wonder Woman.

Esta película nos sitúa 66 años después de aquella primera aventura en 1918. En un mundo moderno y en medio de la guerra fría, veremos a una Diana Prince atormentada por la soledad de un amor perdido. Ella se enfrentará a sus deseos más profundos cuando, como por arte de magia, Steve Trevor regrese a la vida. Nuestra Mujer Maravilla no solo tendrá que lidiar con el hombre de negocios de medios de comunicación Maxwell Lord, sino también con sus propios caprichos.

Lo primero a remarcar en este largometraje de 151 minutos es su tono. Este recuerda mucho a las viejas películas de superhéroes, ya sea la saga de Superman de Christopher Reeve o la serie de la misma Wonder Woman de Linda Carter, cuando estos casi no eran tomados en serio y, en su mayoría, dejaban la lógica de lado pero tenían un gran corazón. Que esto guste o no es bastante subjetivo, pero sin duda choca con el resto de films que coexisten dentro de este Universo Cinematográfico de DC Comics, incluyendo la precuela de 2017.

La trama es muy simple, no solo en su estructura sino también en su corteza. El hecho de que todo gire alrededor de una piedra mística capaz de conceder deseos dice mucho por sí solo. El film tiene unas muy entretenidas primeras dos secuencias, pero luego decae en ritmo y se torna tediosa: las dos horas y media le quedan muy grandes al film. Ayuda bastante la música del glorioso Hans Zimmer para hacerla más llevadera.

Por más de que Gal Gadot tenga una increíble presencia como la Mujer Maravilla no salva al resto de personajes. Por un lado, un villano cliché que solo quiere más y más poder, sin explorar prácticamente nada del mismo (un flashback casi al final del tercer acto no salva a un personaje), con un flojo Pedro Pascal. A continuación, el regreso de Chris Pine como Steve Trevor, el cual presenta el alivio cómico e interés amoroso de la trama. Por último, Kristen Wiig en la piel de Bárbara Minerva, como el clásico caso de una nerd antisocial que dará un cambio de 180 grados cuando se suelte el pelo y se saque los lentes.

En un punto del metraje, se intenta dar un mensaje de feminismo que termina quedando en la nada misma (poco ayuda que la mismísima Wonder Woman sea dependiente de un hombre que amó hace ya casi 70 años y tome decisiones egoístas por él). Por otro lado, el mensaje final de la película intenta llenar más el corazón, dando esperanza en la bondad de la humanidad como sociedad. Este queda muy cursi, pero este no es el problema sino el hecho de que lo acompaña un final poco creíble y muy descafeinado.

En conclusión, Mujer Maravilla 1984 se siente como una secuela desganada, yendo a lo simple. Tal vez el guion le quedó algo grande a Patty Jenkins y debería seguir el camino que bien construyó con su precuela. Es una interesante película para ver en los cines para quienes buscan una nostalgia de aquellos años de Superman: The movie, pero queda lejos de otros films también simples pero mucho más entretenidos como Aquaman o Shazam.

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